Bodrum ocupa el extremo de una península escarpada en el suroeste de Turquía, donde el Egeo se encuentra con el Mediterráneo. En la Antigüedad se llamaba Halicarnaso: allí nació el historiador Heródoto y allí se alzaba el Mausoleo, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo. Hoy se reconoce por sus casas cúbicas blancas con contraventanas azules, las buganvillas, un puerto lleno de yates y una larga tradición de construcción de goletas de madera, los gulets.
La península no es un único destino, sino un anillo de calas y pueblos independientes. El lugar donde se aloje marcará sus vacaciones mucho más que en otros destinos de Turquía, así que conviene conocer cada zona antes de reservar.