El retraso del vuelo es una de las preocupaciones más habituales antes de las vacaciones y, con un traslado privado, también una de las más fáciles de resolver. Al reservar, usted nos indica su número de vuelo. Con él seguimos el vuelo, de modo que el conductor se guía por la hora a la que su avión aterriza de verdad, no por la hora impresa en el billete.
- El conductor se adapta a la hora real de aterrizaje, tanto si el retraso es de treinta minutos como de varias horas.
- La espera es gratuita cuando el vuelo se retrasa. No hay tarifa de espera ni recargo por llegada tardía.
- El precio no cambia. Es un precio fijo por vehículo, acordado antes del viaje, que no varía por el tráfico, el horario nocturno ni el equipaje.
- La recepción es la misma: el conductor le espera en la sala de llegadas con un cartel con su nombre.
No necesita llamar a nadie desde la puerta de embarque para pedir que el conductor espere. Para eso sirve el número de vuelo.